Los resultados de la evaluacion PISA 2025 han vuelto a colocar al sistema educativo dominicano en el centro de un acalorado debate entre autoridades, gremios magisteriales y expertos en pedagogia. A pesar de los esfuerzos presupuestarios y las reformas implementadas en los ultimos anos, siete de cada diez estudiantes dominicanos continuan mostrando serias deficiencias en competencias basicas de lectura, matematicas y ciencias, lo que evidencia que el problema sobrepasa la mera asignacion de recursos financieros.
Desde la Asociacion Dominicana de Profesores (ADP) y diversos observadores educativos, se ha senalado que no se trata de una generacion perdida, sino de un modelo institucional y pedagogico que ha fallado en sus pilares fundamentales. La falta de continuidad en las politicas estatales, la baja participacion de los padres en el proceso de aprendizaje y las deficiencias en la formacion continua del personal docente son factores recurrentes que impiden elevar el rendimiento academico al nivel de los estandares internacionales.
Frente a este escenario, diversos sectores de la sociedad civil y universidades han hecho un llamado a evitar los parches coyunturales y acometer una reestructuracion profunda del sistema escolar. La urgencia radica en disenar estrategias enfocadas en resultados medibles, fortalecer la gestion de las aulas y garantizar que la conversion digital y las nuevas tecnologias se traduzcan en un verdadero desarrollo del pensamiento critico en la juventud dominicana.